29 septiembre 2011

Guadalajara por la mañana... ...y por qué hay tanto miserable por la tarde

Por la mañana tuve un momento de claridad, logré en mi opinión, el parcial entendimiento de una de las muchas raíces de muchos malestares y vicios de la sociedad tapatía.


Debido a mi libertad laboral que comprende libertad espacial y de horarios, estoy acostumbrado a salir de casa por la mañana sólo en esporádicas ocasiones especiales, de cuando en cuando. Estoy (gracias a Dios-Diablo-Hijoputa como le llame usted) fuera de la cotidiana dinámica urbana de esta 'noble y leal ciudad'  por no coincidir casi con las horas pico en que el tráfico tiene el poder de convertir a cualquiera en un vikingo.



Es una de mis inquietudes más viejas el porqué del comportamiento mayormente miserable e iracundo de una abrumadora mayoría de mis conciudadaons. La enfermiza necesidad de 'arriesgar el físico' propio y ajeno para adelantar unos diez segundos a todos los demas autos, más ridículo incluso cuando esto se dá mientras el tráfico avanza a vuelta de rueda; El naturalísimo 'hijoputismo' a la hora de interactuar con los colegas del trabajo, personal de servicio e individuos varios que tengan la desventura de atravesar el camino de alguno de estos especímenes.


Experimentando por la mañana la paradoja de un frenesí a veinte kilómetros por hora del tráfico matutino me dí cuenta del poder de esta experiencia, el efecto adverso que estaba teniendo todo esto sobre mi psique y mi estado de ánimo me permitió tener mi momento 'ahora entiendo.'

Cualquier ser humano ya sea bueno o todo un culero por naturaleza tendrá una fortísima propensión al hijoputismo cuando tódas las mañanas entre semana no tienen otra opción que empezar su día con cuarenta o sesenta minutos de lidiar con otros hijoputas viviendo el mismo infiernito.

Añada usted al caldo éste aberrante elementos de estrés sencillos o complejos como sean un retraso para llegar al trabajo, la fecha de corte de las tarjetas de crédito, que la señora le grita al viejo pero que da gusto, el viejo no para de roncar toda la noche, esa persona especial en el trabajo que le regala a uno el interés de conocer métodos de tortura antiguos (y cuanto más crueles, mejor) y en fin.

¿Qué puede esperarse entonces de estas creaturas del mundo? Tal ves sean incluso víctimas de una situación que por el momento no da luces de cambio.


¿Tú qué opinas?

1 comentario:

  1. Evite el "hijoputismo" dejándo incorporar al prójimo de la lateral al carril central.

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